viernes, 18 de mayo de 2012

Mención en 150 palabras.


"Ramiro conservó siempre el recuerdo de ciertos instantes en que, caminando con ella por el sendero del verde laberinto, osó pasarla el brazo por el cuello". Enrique LARRETA.

Entonces, las calles hiladas hasta el corazón de la catedral se convertían en mapas llenos de respuesta y el repicar de las campanas atraía la soledad sonora hacia los ojos verdes de ella, como el sendero del verde laberinto.
Ramiro entendió que todo lo que vivía lo estaba leyendo, que era su carne también aquel silencio, que el anclaje firme de su brazo por el cuello de ella era una forma de salvarse.
Y llegaron los paseos por el Rastro, y las flores con lluvia del Chico, y Gredos como telón de fondo atemporal, y el afán desmesurado por mover las piedras desordenadas de una muralla testigo de tantas vidas y de tantas muertes. Conservando, así, siempre, el recuerdo de ciertos instantes.
Pensó que había sido feliz porque había amado. Y descansó el camino ofreciendo, entre sus manos, un corazón lleno de nombres entre el que estaba el de ella.

d.

sábado, 21 de abril de 2012

El país de la vergüenza o de cuando los inmorales vendieron mentiras al pueblo.


Se acabó. No habrá oposiciones en Andalucía. Gracias, señor Wert, por joder el futuro de miles de jóvenes con verdadera pasión por participar en la educación de otros miles de adolescentes que tampoco tendrán futuro. Gracias, señor Wert, por ser el perfecto ejemplo de la inmoralidad, de la indignidad y de la ausencia completa de sentido de sociedad que camine junta hacia alguna parte. No pienso dejar que ningún gobierno - sea de la ideología que sea - me haga caer en el pensamiento de que me he equivocado. Porque no me he equivocado, porque he estudiado lo que he querido, convirtiéndome en disciplinariamente competente para que un día, alguien decida que nuestra generación merece una oportunidad de calidad, acorde a todos los años invertidos con amor y esfuerzo en lo que creemos.

No soy una titiritera.

d.

sábado, 18 de febrero de 2012

A propósito de un poema de Isabel Bono.

El infierno
¿Recuerdas cuando el infierno se parecía a eso, que dice el Mayor Tom, de estar perdido en el espacio, sentirse ajeno a este mundo, sentir que no tenías nada que ver con los demás, querer a alguien y no poder hacerlo y estar completamente solo? Yo no.

Isabel Bono, Vida Extra.

Yo tampoco. Aunque, últimamente, nos pueda parecer que todo lo parece. Hay que negarse a estar perdido, a sentirse ajeno, a no tener nada que ver con otros, a no poder querer y a estar solo. Me niego. Sé lo que quiero, lo que DESEO y me importa poco si los mecanismos pretenden convertirlo en utopía. Dispuesta al sueño alcanzable. Já.

Gracias, Pul.

d.


FOTO de CrisGu.

viernes, 13 de enero de 2012

Aquí es donde vivo o donde la paz está más alta.

Cuando me despierto, tú. Luego, esto cada mañana. Aire y frío distintos. LUZ. Piedras que encontrar. Hielo en la hierba. Vaho en la subida. Orden natural perfecto. Composiciones simétricas no planeadas. Y Teresa, en cuyos pies leo todos los días. La puerta, la ciudad, las personas que la habitan. Otra cosa. Las campanas de la catedral repican y replican el canto de los pocos pájaros que no se resguardan, aún, del invierno. Pan recién hecho en el obrador de nuestra calle. Después, el día. Después, tres vidas. Después, la fuerza de voluntad de todos los días. Cuando me ahogo, saco los pies de debajo de las sábanas y escribo con la mano de puntillas para no correr la tinta.

d.

jueves, 8 de diciembre de 2011

Es que han pasado tantas cosas.

Cuantas más cosas me pasan, menos tiempo tengo para escribirlas.

Me traigo ciudades y nombres y abrazos y poesía. Libros que me han regalado llenos de palabras bonitas (y quién sabe si premonitoras). Vino, melocotones y un CD con una portada de un hombre que nadie sabe quién es y por el que nadie ha preguntado (aunque a todos nos parezca muy familiar). Me traigo cerves y una copa con sabor a fairy o a lejía aromática de limón, por lo menos. Un cumpleaños celebrado con el frío de la piedra, al calor de dos que se aman. Me traigo la vida y su envés, de pronto. Mi otra familia. No me lo traigo, me acompaña. El reencuentro de cuatro que siempre se han tenido, en realidad. Una mochila vacía y nueva. La anterior se quedó en mi despacho, llena de andaduras, aprendizajes y ratos (buenos y malos, también). Llena de una yo que ya no existe más que en la esencia. Me traigo discusiones sobre generaciones raras y puntos de vista enriquecedores. Me traigo poemas y voces (del extremo) y listas potenciales de tests adolescentes. Una invitación a Moguer, otra vez. Una ensalada de pueblo y muchas horas de tren. Ganas de ser indigna presentándome a premios, según algunos vecinos de La Rioja Baja. Un chófer profesor, una mochilera que escribe y que lee, y una soñadora adorable que estremece el alma y da abrazos muy azules y muy rojos. Y Nerea. Me traigo (y me sigo llevando) nueve que han aprendido lo que es trabajar en equipo. Me traigo un regalo de tahúr en el bolsillo, les quiero. Me traigo mucho, me he dejado mucho, también. Y lo demás, pues: no sé. Como el éxito por el Tourmalet.

La vida.

d.

sábado, 26 de noviembre de 2011

26 de Noviembre.

De contigo. 


De viajes, de días y de noches, de lecturas, de compañía, de la vida misma, de aprender juntos y por separado, de trenes de ida y vuelta, de casas y de casa, de etapas, de años, de confiar por encima de todas las cosas, de lenguajes, de construir, de poesía y de música, de lazos nuevos, de imágenes, de ilusiones de futuro próximo, de miedos pequeños, de ciudades nuevas, de geografía, de respeto y generosidad. 

De amor.

Gracias 
por estos tres años.

Nb.











viernes, 18 de noviembre de 2011

Juan. Cántico fragmentado.

O vos, aves ligeras,
leones, ciervos, gamos saltadores,
montes, valles, riberas,
aguas, aires, ardores
y miedos de las noches veladores,
por las amenas liras
y canto de serenas os conjuro
que cesen vuestras iras
y no toquéis al muro,
porque la esposa duerma más seguro.
"Cántico espiritual", San Juan de la Cruz (versos 141 - 150).




[Cántico fragmentado]


Las aves bailan los valles del silencio rojo.
Liban el aire para silbar en el fuego divino
de lo Santo.
Amor de paso, amor de hombre, de mujer,
amor de Amar,
amor de Dios.
Y Juan se arranca el vestido
y mira al cielo
y grita;
pero
no queda pan en esta Tierra.
Y Juan adivina el secreto
de la puerta
del castillo
de cristal;
pero
se han caído al agua todas las llaves.
Y Juan golpea las paredes
en busca de místicas respuestas;
pero
la ira es una fiera vigilante
de palabras afiladas.


Y Juan se cansa y se duerme.
Dios con él.


Esposado.


d.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Sara Herrera Peralta escribe un poema.



Hoy me han mirado a los ojos
en la cola del supermercado,
(no saben que vengo de muy lejos).
Hoy me han cedido el paso
al subir al vagón del metro
(no comprenden la lengua que yo hablo).
Hoy han dicho tres veces mi nombre:
mujer, esperanza, daño.
Hoy es todos los días,
las colas son igual de largas,
yo vengo de un país que amo,
la gente es amable si se cree en ella,
los sonidos de este idioma se parecen al mío,
las mujeres sabemos que la esperanza es un arma
y también sabemos que el daño se guarda en un joyero.
Hoy me han mirado a los ojos
en la cola del supermercado
(yo sé muy bien de donde vengo).
Hoy me han cedido el paso
al subir al vagón del metro
(mientras mostraba boca arriba mis manos).
Mírame, vengo desnuda, no tengo nada,
sigo viva,
dijo ella entrando en la comisaría.
Váyase a su país, le respondieron.
Y ella les preguntó descalza:
¿Sabe usted lo que es un país, una casa?
Una casa es un hogar, un lugar en el que construir
sin importar la procedencia, la lengua, lo lejano,
los daños o el miedo.
Casa deberíamos tener todos,
casas sin ladrillos,
países más pequeños.

Sara Herrera Peralta.




Gracias, poeta de la selva.
d.

sábado, 12 de noviembre de 2011

Aquí se acaba, sí.

Aquí se acaba, sí.
Destapa la mediocridad.


Con Rajoy es un chiste.
El secreto está en la farsa.


Busque, compare y si encuentra algo mejor, vótelo.


d.